jueves, 16 de noviembre de 2017

LOS VALORES

UN CUENTO

El hada de los deseos
Cuento tradicional El hada de los deseos

Érase una vez una niña muy linda llamada María que vivía en una coqueta casa de campo. Durante las vacaciones de verano, cuando los días eran más largos y soleados, a María le encantaba corretear descalza entre las flores  y sentir las cosquillitas de la hierba fresca bajo los pies. Después solía sentarse a la sombra de un almendro a merendar mientras observaba el frágil vuelo de las mariposas, y cuando terminaba, se enfrascaba en la lectura de algún libro sobre princesas y sapos encantados que tanto le gustaban.
Su madre, entretanto, se encargaba de hacer todas las faenas del hogar: limpiaba, cocinaba, daba de comer a las gallinas, tendía la ropa en las cuerdas… ¡La pobre no descansaba en toda la jornada!
Una de esas tardes de disfrute bajo de su árbol favorito, María vio cómo su mamá salía del establo empujando una carretilla cargada de leña para el invierno.  La buena mujer iba encorvada y haciendo grandes esfuerzos para mantener el equilibrio, pues al mínimo traspiés se le podían caer los troncos al suelo.

La niña sintió verdadera lástima al verla y sin darse cuenta, exclamó en voz alta:
– Mi mamá se pasa el día trabajando y eso no es justo… ¡Me gustaría ser un hada como las de los cuentos, un hada de los deseos que pudiera  concederle todo lo que ella quisiera!
Nada más pronunciar estas palabras, una extraña voz sonó a sus espaldas.
– ¡Si así lo quieres, así será!
María se sobresaltó y al girarse vio a una anciana de cabello color ceniza y sonrisa bondadosa.
– ¿Quién es usted, señora?
– Querida niña, eso no tiene importancia; yo sólo pasaba por aquí,  escuché tus pensamientos, y creo que debo decirte algo que posiblemente cambie tu vida y la de tu querida madre.
– Dígame… ¿Qué es lo que tengo que saber?
– Pues que tienes un don especial del que todavía no eres consciente;  aunque te parezca increíble ¡tú eres un hada de los deseos! Si quieres complacer a tu madre, solo tienes que probar.
Los ojos de María, grandes como lunas, se abrieron de par en par.
– ¡¿De verdad cree que yo soy un hada de los deseos?!
La viejecita insistió:
– ¡Por supuesto! Estate muy atenta a los deseos de tu madre y verás cómo tú puedes hacer que se cumplan.
¡La pequeña se emocionó muchísimo! Cerró el libro que tenía entre las manos y salió corriendo hacia la casa en busca de su mamá. La encontró colocando uno a uno los troncos en el leñero.
– ¡Mami, mami!
– ¿Qué quieres, hija?
– Voy a hacerte una pregunta pero quiero que seas sincera conmigo… ¿Tienes algún deseo especial que quieres que se cumpla?
Su madre se quedó pensativa durante unos segundos y contestó lo primero que se le ocurrió.
– ¡Ay, pues la verdad es que sí! Mi deseo es que vayas a la tienda a comprar una barra de pan para la cena.
– ¡Muy bien, deseo concedido!
María, muy contenta, se fue a la panadería  y regresó  en un santiamén.
– Aquí la tienes, mami… ¡Y mira qué calentita te la traigo! ¡Está recién salida del horno!
– ¡Oh, hija mía, qué maravilla!… ¡Has hecho que mi deseo se cumpla!
La niña estaba tan entusiasmada que empezó a dar saltitos de felicidad y rogó a su madre que le confesara otro deseo.
– ¡Pídeme otro, el que tú quieras!
– ¿Otro? Déjame que piense… ¡Ya está!  Es casi la hora de la cena. Deseo que antes de  las ocho la mesa esté puesta ¡Una cosa menos que tendría que hacer!…
– ¡Genial, deseo concedido!
María salió zumbando a buscar el mantelito de cuadros rojos que su mamá guardaba en una alacena de la cocina y en un par de minutos colocó los platos, los vasos y las cucharas para la sopa. Seguidamente, dobló las servilletas y puso un jarroncito de margaritas en el centro ¡Su madre no podía creer lo que estaba viendo!
– ¡María, cariño, qué bien dispuesto está todo! ¿Cómo es posible que hoy se cumpla todo lo que pido?
María sonrió de oreja a oreja ¡Se sentía tan, tan feliz!… Se acercó a su madre y en voz muy b
ajita le dijo al oído:
– ¡Voy a contarte un secreto! Una anciana buena me ha dicho hoy que, en realidad, soy un hada como las de los cuentos ¡Un hada de los deseos!  Tú tranquila que a partir de ahora aquí estoy yo para hacer que todos tus sueños se cumplan.
La mujer se sintió muy conmovida ante la ternura de su hija y le dio un abrazo lleno de amor.


(Adaptación del cuento popular de Suiza)







CANCIÓN DE VALORES



MADRE TIERRA- CHAYANNE
Debes brindar amor para después 

pedir 

Hay que perdonar para poder seguir 
Recuerda que tenemos sólo un 
viaje de ida 
Y hay que darle gracias siempre a la 
vida 
A la vida 
A la vida 
A la vida 
A la vida 
Oye 
Abre tus ojos 
Mira hacia arriba 
Disfruta las cosas buenas que tiene 
la vida 
Abre tus ojos 
Mira hacia arriba 
Disfruta las cosas buenas que tiene 
la vida 
Lala lala 
Cuando estés perdido y no sepas 
donde vas 
Recuerda de dónde vienes y que 
bien te sentirás 
Siempre que llueve es campa 
Son consejos de mamá 
Que con la bendición de tus 
ancestros llegarás 
Tambor, tambor, tambor, que llama 
a tambor 
Tambor, tambor, tambor de mi 
madre tierra 
Tambor, tambor, tambor, que llama 
a tambor 
Tambor, tambor, tambor de mi 
madre tierra 
Oye 
Abre tus ojos 
Mira hacia arriba 
Disfruta las cosas buenas que tiene 
la vida 
Abre tus ojos 
Mira hacia arriba 
Disfruta las cosas buenas que tiene 
la vida 
Lala lala 
Arriba 
Lala lala 
Caer es permitido y levantarse es 
obligado 
No tires piedras al vecino si de 
cristal es tu tejado 
Perro que ladra no te asustes, 
nunca te morderá 
Que con la bendición de tus 
ancestros llegarás 
Tambor, tambor, tambor, que llama 
a tambor 
Tambor, tambor, tambor de mi 
madre tierra 
Tambor, tambor, tambor, que llama 
a tambor 
Tambor, tambor, tambor de mi 
madre tierra 
Oye 
Abre tus ojos 
Mira hacia arriba 
Disfruta las cosas buenas que tiene 
la vida 
Abre tus ojos 
Mira hacia arriba 
Disfruta las cosas buenas que tiene 
la vida 
Lala lala 
Oye 
Abre tus ojos 
Mira hacia arriba 
Disfruta las cosas buenas que tiene 
la vida 
Abre tus ojos 
Mira hacia arriba 
Disfruta las cosas buenas


BUSCA LO MÁS VITAL- DISNEY 
Busca lo más vital, no más,

lo que es necesidad, no más,

y olvídate de la preocupación.
Tan solo lo muy esencial
para vivir sin batallar
y la naturaleza te lo da.

No quiera que vaya,

No quiera que estoy

soy oso dichoso,
oso feliz.

La abeja zumba siempre así

porque hace miel sólo para mí,

y las hormigas encuentro bien
y saboreo por lo menos cien
del primer lengüetazo.

Lo más vital en esta vida

lo tendrás.

-¿Yo lo tendré?
Te llegará.

Busca lo más vital, no más,

lo que has de precisar, no más.

Nunca del trabajo hay que abusar.
Si buscas lo más esencial
sin nada más ambicionar
mamá naturaleza te lo da.

Cuando tomas un fruto

con espinas por fuera

y te pinchas la mano,
te pinchas en vano.
Tomar espinas con la mano es malo,
en vez de la mano
se usa siempre un palo.
Mas fíjate bien, usarás la mano
cuando tomes la fruta del banano.
¿Aprenderás esto tú?

-¡Sí, gracias Baloo!
Lo más vital para existir

te llegará.

-¿Me llegará?
-¡Nos llegará!

Así, déjate llevar, así,

tranquilo, deja el cuerpo descansar...

Mira, te daré un consejo, amiguito.
Si como esa abeja afanas
trabajas demasiado...

Y el tiempo no pierdas nunca en buscar

cosas que quieras que jamás encontrarás.

Pues ya verás que no te hace falta
y aún sin él tú sigues viviendo,
pues esta es la "verdá".
Lo más vital para existir
te llegará.

Busca lo más vital, no más,

lo que has de precisar, no más,

pues nunca del trabajo hay que abusar.
-¡Sí, señor!
Si buscas lo más esencial
sin nada más ambicionar
mamá naturaleza te lo da.
-¡Eso!
Mamá naturaleza te lo da.
-¡Sí, señor!



 FUENTE: 
https://www.youtube.com/watch?v=VkuRIZ7QyDM

https://www.youtube.com/watch?v=IXDhkSiWXZI

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